Lucía Solamente 1. Una idea maravillosa.

La historia de mi nombre: El primer día de cole nos encontramos cuatro Lucías en clase. La profe no quería hacerse un lío, así que decidió ponernos un apodo a cada una. Cuando llegó mi turno, le dije que yo quería que me llamase Lucía, solamente. Le pareció injusto que fuera la única Lucía sin apodo de la clase, así que se tomó mi propuesta literalmente ¡y ahora me llama Lucía Solamente! Y así fue como conseguí el nombre más ridículo de toda la clase... ¡O quizás del mundo entero!

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